Con ola de leyes sobre seguridad infantil en línea, la tecnología de verificación de edad alcanza la madurez
Durante años las grandes tecnológicas alegaron limitaciones técnicas para evitar controles de edad robustos. Hoy, impulsados por nuevas leyes como la prohibición australiana de cuentas para adolescentes y por avances en inteligencia artificial, reguladores y vendedores aseguran que esas barreras están siendo superadas.
Gobiernos en Europa, Brasil y varios estados de EE. UU. están siguiendo el ejemplo australiano; figuras políticas como el gobernador de California Gavin Newsom y, según informes, personas del entorno del expresidente Donald Trump han mostrado interés en límites de edad en plataformas digitales.
Qué es y cómo funciona la “age assurance”
Los sistemas combinan varias técnicas: análisis facial mediante IA, verificación de documentos, consentimiento parental e inferencia a partir de pistas digitales (actividad de la cuenta, conexiones financieras, metadatos). Proveedores como Yoti, k-ID y Persona ofrecen estas capas de comprobación a plataformas como TikTok, Meta y OpenAI.
- Escaneo facial automatizado
- Comprobación de documentos de identidad
- Consentimiento parental y flujos de aprobación
- Inferencia basada en comportamiento y metadatos
El avance del aprendizaje automático ha mejorado la precisión y reducido costes: verificaciones automatizadas suelen costar mucho menos de 1 USD cada una, y a gran volumen caen a unos pocos céntimos.
Precisión, límites y desafíos
Estudios independientes muestran mejoras claras. Según pruebas del NIST, el error medio en estimación por análisis facial ha bajado de 4,1 años (2014) a 3,1 años (2024) y actualmente se sitúa en 2,5 años. Proveedores anuncian rendimientos aún mejores para rangos específicos: Yoti reporta un error medio de ~1,04 años para 14–18; Persona indica ~1,77 años para 13–17.
No obstante, existen zonas grises: jóvenes a pocos años del umbral legal, diferencias por tipo de piel, imágenes granuladas de móviles antiguos y limitaciones con el procesamiento “on-device”, que protege privacidad pero reduce detección de intentos de fraude.
«Si pareces joven, te pueden pedir el documento; es el mismo tipo de control que ocurre cada día en bares o tiendas», explicó Robin Tombs, CEO de Yoti.
Las técnicas de engaño por parte de adolescentes —máscaras, maquillaje, escaneos de figuritas— siguen siendo un reto, y en algunos casos las plataformas optan por métodos menos intrusivos cuando ya disponen de muchos datos del usuario.
Resultados iniciales y escepticismo
Desde la entrada en vigor de la ley australiana, el regulador informó que 4,7 millones de cuentas sospechosas de ser de menores fueron bloqueadas. Meta eliminó cerca de 550,000 cuentas entre Instagram, Facebook y Threads; Snapchat, unas 415,000. Las autoridades recabarán datos por dos años para evaluar el impacto.
Sin embargo, hay advertencias: algunos proveedores señalan que las empresas tecnológicas aplicaron controles mínimos para cumplir la letra de la ley y, en ocasiones, pidieron que se desactivaran mecanismos que harían las comprobaciones más estrictas.
«Están probando la paciencia del regulador para ver qué pueden salirse con la suya», dijo Iain Corby, director ejecutivo de la Age Verification Providers Association.
Reguladores europeos y británicos, así como legisladores en Brasil y estados de EE. UU., observan el experimento australiano de cerca. La Comisión Europea y líderes como Ursula von der Leyen han mostrado interés en intercambiar enfoques con Canberra.
En resumen: la tecnología de verificación de edad basada en IA ha mejorado sustancialmente y resulta más asequible, pero persisten retos técnicos y éticos —precisión en rangos cercanos al umbral, sesgos, privacidad y tácticas de evasión— que definirá cómo y cuánto confiarán los reguladores en estas soluciones.
Fuente: Reuters (vía The Straits Times). Leer artículo original: https://www.straitstimes.com/world/amid-wave-of-kids-online-safety-laws-age-checking-tech-comes-of-age