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ChatGPT y AlphaFold: vacuna ARNm DIY que salvó a un perro

Perro recibiendo tratamiento, ilustración del uso de IA en medicina

ChatGPT y AlphaFold ayudan a un emprendedor a crear una vacuna mRNA DIY contra el cáncer, salvando a su perro

Un emprendedor tecnológico australiano utilizó herramientas de inteligencia artificial para diseñar una vacuna experimental de ARNm dirigida al cáncer de su perra, tras fracasar los tratamientos convencionales. El caso abre la puerta a la medicina personalizada asistida por IA, aunque también plantea preguntas regulatorias y éticas.


De la desesperación a la biología computacional

Paul Conyngham, que adoptó a Rosie —una mezcla de Staffordshire y Shar Pei— en 2019, vio cómo un cáncer agresivo no respondía a quimioterapia ni a cirugía. Ante opciones limitadas, decidió aprovechar su experiencia en machine learning y análisis de datos para investigar alternativas a nivel genético.

“Cuando le dieron la sentencia, sentí que tenía que hacer mi parte por ella.”

El primer paso fue secuenciar el ADN del tumor de Rosie en el Ramaciotti Centre for Genomics (University of New South Wales). La secuenciación, que costó alrededor de 3.000 dólares australianos, permitió comparar el ADN sano con el tumoral e identificar mutaciones potencialmente causantes del cáncer.

IA como herramienta de diseño: ChatGPT y AlphaFold

Conyngham usó ChatGPT como apoyo para planificar el proceso de investigación y analizar estrategias de tratamiento. Por su parte, AlphaFold (de DeepMind) ayudó a predecir la estructura y el comportamiento de proteínas mutadas relacionadas con el tumor, facilitando la identificación de dianas terapéuticas.

Trabajando con investigadores de la University of New South Wales y otros expertos, los datos se tradujeron en una vacuna de ARNm personalizada diseñada para estimular el sistema inmune de Rosie contra las células cancerosas.

Resultados tempranos y matices

Rosie recibió la primera dosis en diciembre y refuerzos en las semanas siguientes. Los investigadores informaron que uno de los tumores se redujo de forma significativa tras el tratamiento. Conyngham, sin embargo, advierte que no lo considera una cura total: la vacuna parece haber mejorado la calidad de vida y posiblemente extendido la supervivencia, pero no es una garantía definitiva.

Qué significa esto para la investigación oncológica

El caso muestra el potencial creciente de combinar genómica e IA para diseñar tratamientos personalizados. Aunque la vacuna fue desarrollada para un perro, los expertos creen que las mismas técnicas podrían, en el futuro y con la debida validación clínica, ayudar a crear terapias a medida para pacientes humanos.

No obstante, los especialistas también subrayan la necesidad de ensayos controlados, supervisión regulatoria y evaluación ética antes de trasladar enfoques DIY o experimentales a la práctica clínica humana.

Fuente original: Financial Express

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